lunes, 22 de junio de 2026

Texto de Bert Hellinger de su libro “Por favor, Gracias, Sí”

Texto de Bert Hellinger de su libro “Por favor, Gracias, Sí”

Los impulsos

“El impulso viene desde dentro y se dirige hacia fuera. Nace de una necesidad, incluso de una carencia, y busca su realización en el exterior. Busca algo con lo que pueda entrar en relación, algo que pueda satisfacer su necesidad. Los impulsos nos mantienen vivos. Transmiten la vida y nos ponen al servicio de la vida. A veces pensamos que tenemos que domar y controlar nuestros impulsos. Pero al final son los impulsos los que nos guían a nosotros. Gracias a Dios, porque de lo contrario no podríamos vivir. Solo podemos vivir en armonía con nuestros impulsos, siguiéndolos. Podemos seguirlos verdaderamente solo cuando los seguimos con recogimiento, con atención, entregándonos a ellos hasta donde nos conduzcan. Algunos sostienen que los impulsos son desmedidos y que por eso deben ser controlados, como si nos fueran a arrastrar si no los frenamos. Sin embargo, los impulsos tienen en sí mismos su propia medida y encuentran la calma cuando son realizados al servicio de la vida. Algunos incluso sostienen que los impulsos se oponen al espíritu y al yo superior, o a lo espiritual o lo divino. Curioso, porque ¿de dónde podrían venir, si no de Dios, del origen de toda la vida? Entonces, ¿de dónde viene la falta de medida que experimentamos en nosotros mismos y en los demás? ¿Viene del impulso, de estar en armonía con los impulsos? ¿O la experimentamos precisamente allí donde hemos perdido la armonía con el impulso, porque queremos más de lo que él nos pide? La falta de medida la experimentamos sobre todo allí donde un impulso especialmente importante no pudo ser satisfecho y otros impulsos deben ocupar su lugar, aunque esto vaya en contra de su naturaleza y aun así deban llenar aquello que falta. Este impulso que tantas veces queda insatisfecho es el anhelo profundo hacia otro ser humano y, en última instancia y en lo más profundo, el movimiento hacia la madre o hacia el padre.” Tómate un pequeño momento para no solo leer estas líneas, sino para permitir que actúen dentro de ti. ¿Dónde estoy en armonía con la vida? ¿Dónde sigo el movimiento de la vida dentro de mí? ¿Y dónde quizá se muestra todavía un anhelo profundo que quiere ser visto? No para encontrar inmediatamente una respuesta. Sino simplemente para escuchar en silencio, por un instante, aquello que se muestra dentro de ti.

Por Matthias Posch

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