domingo, 25 de julio de 2021

Sobre la paciencia, Rainer Maria Rilke

Hay que dejarles a las cosas,
su propio, tranquilo, ininterrumpido desarrollo
que proviene de la profundidad del interior,
que no puede ser apurado ni acelerado por nada;
todo se trata de gestar –y luego dar a luz…
Madurar como el árbol, que no apremia su savia
y confiado permanece erguido
en las tormentas de primavera,
sin miedo, a que después no pueda llegar el verano.

¡Desde luego que llega!
Pero llega solo para los pacientes,
que ahí están, como si la eternidad estuviera ante ellos,
tan despreocupados, apacibles, amplios…

Hay que tener paciencia,
con lo irresuelto en el corazón,
e intentar amar las preguntas por sí mismas,
como habitaciones cerradas,
y como libros escritos en una lengua muy extraña.
Se trata de vivir todo.
Si vives las preguntas,
tal vez, poco a poco, sin darte cuenta
un día extraño,
estás viviendo las respuestas.

Rainer Maria Rilke

domingo, 11 de julio de 2021

La Vía del Corazón, lección 7

 Ahora, comenzamos.

1. Estoy contigo, siempre. Estoy contigo, siempre. Pues mucho antes de que las estrellas nacieran, mucho antes de que surgieran los planetas, mucho antes de que un solo pensamiento físico hubiera emergido en la Mente Divina del Hijo de Dios, fuimos ya creados, juntos e iguales. Y no obstante, esa Creación, la Creación de lo único real, no tiene un punto de partida.

2. Por tanto, como el Padre existe eternamente, así también hemos morado unidos siempre, nos hemos mantenido juntos y nos hemos sostenido unidos en el Amor. Y a través de todo tiempo e incluso por toda la eternidad, permanecemos unidos en la realidad de Quienes somos. Por tanto, no creas que es nada extraordinario que te diga que, 

Estoy contigo siempre, incluso hasta el final de esta era.

3. ¿Qué has emprendido tú que no sea familiar para mí? ¿Qué puedo haber emprendido yo que en Verdad no sea ya algo familiar para ti? Pues cuando me contemplas y, desde un cierto espacio de profundo reconocimiento interior, dices, para tus adentros, aunque quizá con otras palabras,

¡Mira! Cristo se muestra ante mí.

4. Cuando albergas un pensamiento sobre mí en la mente, y el cuerpo se ve inundado por una emoción suave, ligera, amable, y reconoces que el santo Hijo de Dios nació, perfeccionado, en tu amigo, en ese tal Jeshua ben Joseph, ¿qué hay en ti que reconoce que esta es la Verdad? ¿Qué parte de tu mente, qué capacidad en tu corazón puede contemplarme y reconocer la Verdad en mí, de tal modo que me ames? Porque claramente os digo que lo mismo ocurre con esa parte de mi mente, con esa parte de mi corazón que os contempla y que dice, ¡Mirad! El santo Hijo de Dios está ante mí. Y lo amo.

5. Esa instancia que sabe reconocer, que comprende de inmediato, es la Mente de Cristo, que Se reconoce a Sí Misma en todos y cada uno de nosotros. ¡Y esa Mente de Cristo mora dentro de ti en toda su plenitud, ahora! Y, por tanto, como te he dicho muchas veces, nunca dejes de recordar que, “quien lo dice, lo es”. Y si quieres mirarme y decir, “querido amigo, gracias”, mírate también a ti mismo y di, “querido amigo, gracias”. Sí, ciertamente, y permite que la respiración fluya.

6. ¿Cuántos viajes se han emprendido? ¡Mmm! ¿Cuántos instantes de experiencia han transcurrido bajo el puente de tu ser, por así decirlo, antes de que comenzaras a redespertar a la Verdad que siempre es verdad? ¿Cuántos periodos de vida, cuántos mundos, antes de que una Luz comenzara a nacer –tan imperceptible en un principio que no era reconocida? Y así, una voz diminuta susurraba, desde un lugar que parecía estar muy apartado de donde tú morabas, Querido Hijo, ahora estás conmigo. Sigues siendo tal y como te he creado para ser. Por tanto, ten paz. Eres amado.

7. Y la voz pareció tan lejana, tan débil, que ciertamente no podía ser la tuya. Ciertamente, se trataba tan solo de un momento de fantasía. Y, en medio de alguna de tus travesías, te detuviste. Y, cuando una gota de agua de lluvia cayó y golpeó una hoja, al contemplar con tus ojos esa experiencia [chasquido de dedos], sentiste y reconociste que eras una sola cosa con la hoja y la gota, y que, ciertamente, tú eras esas cosas. ¿Cuántos instantes de experiencia como ese tuvieron lugar antes de que ese tipo de cualidades comenzaran a emerger en tu consciencia, y lo hicieran como tales ideas, ideas que solo parecían ser minúsculas y locas?

Dios mío, acabo de sentirme en unidad con toda la Creación. Bien, mejor no le digo a nadie nada sobre esto. Mmm... y te apagaste. 

8. Pero esos momentos tuvieron lugar más a menudo, quizá todavía de forma fugaz, y, no obstante, ahora de una forma más familiar –era una sensación subyacente a todo el drama, a todo el llanto, a todo el lamento, a todo el resentimiento, a todo el miedo, la lucha, la búsqueda. Y la calmada y minúscula Voz pudo llegar y decir, Querido Hijo, en tu ser, sigues siendo tal y como te he creado para ser. Eres amado. Eres plenamente amoroso y plenamente adorable, para siempre.

9. La minúscula Voz pudo todavía atravesar el estruendo y el jaleo que parecían haber hecho hogar en tu mente. Y ten por seguro que no parecerías estar donde ahora estás si no hubieras ya comenzado a experimentar muchos de esos instantes que expresan la cualidad que acabo de describir para ti, donde verdaderamente escuchas la callada, la pequeña Voz, del Confortador interior.

10. Por tanto, ciertamente, cada uno de vosotros sabe que existe un anhelo interior que ya no puede ser y que ya no será negado nunca más.

11. Sabéis, desde el Cristo dentro de vosotros, que Cristo se ha revuelto despertándose dentro de vosotros, ¡y que está levantándose para tomar su lugar de derecho como el Maestro de vuestra mente y vuestro corazón, y de vuestro cuerpo, y de vuestra respiración, y de vuestros sueños, y de vuestras pasiones! Y cada uno de vosotros sabe que es absolutamente fútil tratar de decidirse por cualquier otra cosa menor. Y si hubiera alguien aquí, en este momento, que real y verdaderamente dude de lo que acabo de decir, que hable. Y así pues, el silencio es toda la evidencia que requerimos.

12. Esto no sucede debido a algo que yo haya hecho alguna vez por vosotros. Esto sucede porque debe suceder. Debe surgir en cada mente creada, sin importar sus travesías, a pesar de sus tentativas de negar lo que es eternamente verdad, en lo que se denomina la ilusión del sueño de separación. Debe suceder y es inevitable porque Cristo no será negado. Cristo no puede ser negado pues solo Cristo puede expresar lo que es absolutamente verdad.

13. Solo Cristo puede por tanto informar la estructura celular del cuerpo para que incluso el más simple de los gestos extienda Amor hacia otro que lo contemple. Solo Cristo sabe cómo respirar el aliento que libera todo trauma, todo daño. Solo Cristo entiende el poder del verdadero perdón, que siempre es, por cierto, el perdón de uno mismo, ya que nadie os ha hecho nada malo en ningún momento. Solo Cristo puede llevar una sonrisa a los labios de un cuerpo de tal modo que, cuando otro os contemple y la vea, su corazón se sienta satisfecho. Solo Cristo puede caminar por este mundo sin ser no obstante del mundo. Y solo Cristo puede trascender y transmutar toda creación limitada y temerosa para dar una hermosa flor que se abre regalando su dulce fragancia a toda la Creación. ¿Y no es eso lo que tanto anhelas sentir que atraviesa tu ser? ¿No está viva en ti esa llamada a despertar?

¡Oh, queridos amigos, sabéis que lo está!

14. Amaos, por tanto, los unos a los otros. Y ama tú, por tanto, al Yo, al Ser que te ha sido dado por el Padre. Aprende a escuchar solo esa Voz, aprende a desear solo esa Voz. Aprende a seguir solo la Voz que reconoce la Verdad que siempre es verdad: 

Mi Padre y yo somos Uno. Y este mundo no es sino un destello pasajero y un sueño. No tiene ningún valor salvo el que pueda brindarle el Cristo. Solo el Amor es real. Y todo lo demás es la elección de creer momentáneamente en la ilusión.

15. Y, oh, ten por seguro que en un mundo ilusorio la ilusión puede parecer tener un gran poder. Pero a ti se te ha dado todo poder.

Todo el poder del Cielo y de la Tierra le es dado a la santa Criatura de Dios. Y ese poder mora dentro de ti como la Vida de tu vida, el Aliento de tu aliento, la Verdad de tu verdad, el Ser de tu ser, y la Alegría de tu alegría. Y nunca ha existido una sola creación ilusoria que lo haya podido amenazar alguna vez en Verdad. Y ninguna ilusión puede quitarte la realidad.

16. Lo único que puede suceder es que utilices ese poder para creer en la pérdida. Y todas las formas de pérdida que percibes mediante los ojos físicos o la mente mundana, no son más que sombras pasajeras de tu insistencia en creer que la pérdida es posible.

17. Todas las formas de contracción conocidas como miedo no son más que modificaciones transitorias del mismísimo poder que te fue dado, un poder que has querido utilizar para ver si era posible convencerte a ti mismo de que algo aparte del Amor era real.

18. Pero el cuento se acabó. El sueño de separación está acabando. La totalidad de la Creación está ahora experimentando un creciente poder, por así decirlo, un movimiento, un impulso que va necesariamente a llevar a la mente de la cual surge la Creación hacia un nuevo nivel, por así decirlo. Y no es tanto un nivel de evolución como un nivel de re-conocimiento, un nivel de recuerdo, un nivel de regreso.

19. Esa ola de impulso está viva y ya ha surgido en tu corazón y en tu mente. Lo sabes. Deja de negarlo. Deja de cuestionarlo. Deja de buscar signos que te den el visto bueno en el mundo a tu alrededor. Acéptalo como un regalo divino de tu Creador. Porque la llamada ya se ha hecho, y aunque muchos oyen, pocos escuchan, y pocos están todavía plenamente dedicados a responder.

20. Por tanto, permite que tu oración sea siempre, Que solamente Cristo sea quien habite en y cómo ésta creación que una vez pensé que era yo mismo.

Que solamente Cristo sea quien informe cada pensamiento, cada respiración y cada elección.

Que el Amor dirija cada paso.

Que el Amor transforme esta travesía a través del tiempo, para que en el tiempo yo pueda realmente conocer la realidad de la eternidad, la santidad de la paz, la santidad –la santidad– de la intimidad, la alegría del Amor del Padre, antes de cada respiración y ciertamente incluso antes de cada pensamiento que surja en la mente.

21. Pues cuando sabes que tú eres la Santidad Misma, ¿cómo podrías alguna vez mirar a tu hermano o hermana y creer que te han hecho algún mal? ¿Cómo podrías alguna vez querer hacer otra cosa que amarles? Esto es, permite que el Amor de Cristo fluya a través de ti tan profunda e intensamente que ellos capten que tú no crees en su ilusión.

22. Porque cuando os dais entre vosotros aquello que es verdad y que es lo único que es verdad, como todas las mentes están unidas, os habéis dado entre vosotros el único regalo de valor.

23. Cuando le das a otro la Verdad, incluso quizá sin intercambiar una sola palabra, ellos reconocen lo que les ha sido ofrecido, y de nuevo porque todas las mentes están unidas:

Quien tengo delante de mí reconoce la Verdad sobre mí, y está mirando correctamente a través de todas mis tentativas de ser algo inferior a quien yo soy. Por tanto, ahora siento seguridad, ahora me siento a salvo para hacer una nueva elección.

Y ahí es cuando los milagros suceden.

24. No te esfuerces por sanar este mundo. No hagas nada para montar un show sobre cuánto amas a otro. Abandona el concepto de ser una atareada abeja. Y simplemente sé la presencia del Amor, meramente porque sabes que ser cualquier otra cosa no tiene absolutamente ningún valor, y que, en Verdad, nunca has tenido éxito siendo otra cosa que no sea la presencia del Amor.

25. Cada momento cuerdo que has experimentado, cada momento de ilimitación, cada momento de intimidad genuina, cada momento de alegría llena de gracia que alguna vez hayas conocido, en cualquier forma que parezca presentarse o ser embotellada ante ti, te ha llegado porque has permitido que tu mente se deslice en el Mar de la Paz. Y entonces, meramente has permanecido vacío, sin querer nada, no buscando nada, y en tanto que la sola presencia de lo que tú eres. Y cuando esa cualidad sea cultivada de tal modo que impregne tu consciencia en cada respiración y en cada momento, sabrás que el Cristo ciertamente ha surgido ese día. Y celebrarás la Pascua de Resurrección con cada respiración.

26. ¿Qué puede surgir entonces para obstruir la Verdad que es siempre verdad? Hay un antiguo bosque en un cierto lugar de tu planeta. Es un bosque en un lugar muy elevado, en un abrupto valle de montaña tan escabroso, que nadie ha estado allí nunca.

Y la vida continúa allá en el bosque, sin ser reconocida por las mentes de la humanidad. Entonces, hoy por la mañana, muy adentro del corazón de este bosque, una diminuta brizna de hierba pareció que se levantaba un poco debido a un viento inadvertido. Y a medida que eso ocurría, en solo un instante, pues así de sutil y suave fue este viento, al dar la luz del sol sobre esta brizna, la luz proyectó la más pequeña de las sombras concebibles sobre una roca que estaba justo un poco más allá de la brizna de hierba.

27. Nadie lo notó. La sombra no tuvo efecto. La roca ni lo notó. Nadie en el planeta lo notó. Nadie en todos los cielos lo notó, excepto yo –que necesitaba algo con lo que poder construir un relato. Esta diminuta sombra, proyectada por una pequeña brizna de hierba contoneándose momentáneamente en un viento en algún remoto bosque, no ha tenido virtualmente ningún efecto sobre el giro de los planetas, sobre la creación de nuevos soles, y ciertamente ni un solo rastro de efecto sobre lo profundamente que tu Padre te ama.

28. Esta pequeña sombra es a lo que le has dado poder sobre ti. Y parece ser capaz de obstruir la Verdad dentro de ti impidiendo que tú puedas vivirla. Por un momento, le diste poder a esa diminuta sombra. Y en ese mismo momento, nació el miedo. Y el miedo siempre es una contracción que aparta el Amor. Y el miedo te hace más pequeño que la brizna de hierba que, momentáneamente, parece proyectar una sombra, y por tanto parece poder obstruir tu reconocimiento de la calidez de ese sol que siempre te baña.

29. Y cuando te resistes a la sanación –cuando te esfuerzas por llevar a cabo eso que hemos estado observando que haces aquí: aprender a “decir tu verdad”–, cuando te resistes a la sanación de esta manera, ten por seguro que algo ha ocurrido antes de eso. Y se trata de tu decisión de creer que la sombra es todopoderosa, y de creer que si tú sanaras, si crecieras, si cambiaras, si permitieras que Cristo viviera en ti, entonces esa diminuta brizna de hierba y la diminuta sombra que crea por un instante tan fugaz, vendrían, te castigarían y te machacarían.

30. Y si pudieras realmente interiorizar este cuento y reconocer lo absolutamente irrisoria que es tal creencia, nunca más le temerías al miedo, nunca más permitirías que el miedo te dominara y dirigiera el curso de tu vida.

31. Ciertamente, aprenderías lo que significa confiar en lo que es concebido en el Corazón. Y te levantarías y seguirías adelante sin miedo –sin más cuentos. Y llevarías a cabo lo que fuera que la creatividad desee expresar a través de ti. Y en todo momento sabrías que por tu cuenta no haces nada, sino que el Padre, a través de ti, puede hacer cualquier cosa. Por tanto, ciertamente, ¿qué formas de esa sombra de la brizna de hierba estás permitiendo que operen, dirijan y posean tu alma? ¡Mmm! Una interesante cuestión.

32. Existen muchas formas de esa sombra, ¿no es así? Existen compañeros, parientes y padres a quienes complacer. Y hay gobiernos ante los cuales inclinar la cabeza. Hay parejas e hijos que van primero. Hay cuentas que pagar. Hay deseos que revisar y mantener en orden. ¡Mmm! Hay actividades, declaraciones y comportamientos realizados por otros, que requieren de al menos siete u ocho horas al día para que los analices y juzgues hasta morir,

Mi... este mundo es agotador. Pero alguien tiene que hacerlo. 

33. ¿Y pensabas que era el Amor quien hacía que el mundo girara? Confía en mí, el Amor no da vueltas para ir a ningún lado.

34. El amor te creó. El amor concibió dentro de ti –en tanto que un individuo, al menos en la danza del tiempo y del espacio– el poder de elegir, el poder de sentir, el poder de conocer, el poder de canalizar Luz y Amor, el poder de saber que existe algo dentro de ti y como tú..., ¡eso es lo que ha hecho el Amor! ¿Y acaso el miedo ha creado alguna vez alguna cosa ni remotamente parecida a esta?

35. Así pues, ¿qué quieres, creación o imitación, la paz o la habilidad para simplemente drogarte a ti mismo con trivialidades?

Todo el poder del Cielo y de la Tierra está fluyendo a través de ti con cada respiración, para que tu consciencia atestigüe no ya lo que tú haces como hacedor o ejecutor, sino aquello que lo Divino está haciendo a través de ti en cada momento, para que puedas llegar a maravillarte por la creatividad del Amor, por ese mismísimo Amor que mueve la luna, el sol, y otras estrellas.

Ahora bien, ¡este es un delicioso pasatiempo!

36. Y cuando tu vida, esta única Vida (y tú solo tienes una Vida; podrás tener muchos cuerpos, pero tienes una sola Vida), cuando entregues esta única Vida plenamente (lo que se llama aquí “de cabo a rabo”), cuando entregues todo para ser solo la presencia del Amor... Y si vemos algunas telarañas por el camino, vamos a ponernos manos a la obra para barrerlas y apartarlas, Tengo mejores cosas que hacer, porque toda la Creación está esperando a moverse a través de mí, y quiero ser consciente de ello. Quiero que mi experiencia, que mi viva consciencia, sea extáticamente absorbida en la observación del flujo de Amor a través de este misterio...

...que llamas el cuerpo, y del que te atreves a decir tu cuerpo, como si tuvieras algún derecho de posesión sobre él.

37. Entrega el cuerpo a Dios. Dios sabe cómo usarlo, tú no.

38. Cuando estés en ese lugar, el Cielo y la Tierra se moverán para convertirse en tus servidores... pero no lo harán hasta entonces.

39. Si envías un mensaje de conflicto, nadie se moverá para el baile. Y cuando te dirijas hacia ese lugar, y sin otro motivo que eso es lo que quieres hacer, lo reconocerás, porque tú serás la Verdad que establece todas las cosas en su libertad.

40. Así que ahora ya sabes lo que es la sombra. Quizás algunas veces disfrutes danzando con ella. La gran pregunta es: ¿estás dispuesto a dejar que ella te dirija, o vas tú a conducir?

41. Cuando tu vida se convierta –y no voy a hablar de la perfección tal y como la consideráis aquí–, cuando tu vida se convierta en esa motivación, esa actitud, esa declaración, esa devoción, entonces, la perfección se hará presente a través de ti. Porque la perfección es la mentalidad milagrosa, en la cual tiene lugar aquello que ahorra tiempo. Y cuando tu vida se convierta en eso, cuando ya no tengas ningún compromiso conflictivo –¿y qué decir de esta palabra, “compromiso”?–, cuando ya no tengas más compromisos conflictivos en tu ser, sabrás exactamente lo que supuso para mí el desenlace de mi vida, porque serás eso.

42. Sí, y sé que estás preocupado por esto, ¿Significará esto que cuando ya esté realmente cerca voy a tener que pasar por mi iniciación final en la crucifixión? Y si tengo que hacerlo, ¿me prometes que al menos esterilizarán los clavos? ¿Podría elegir el día o la hora? No me gusta levantarme muy temprano.

43. ¡Mmm! Ya sabes de qué va la crucifixión. Te la has hecho un millón de veces y de formas mucho peores que un simple clavo atravesando la mano y creando una pequeña punzada de dolor.

El infierno no es más que el estado de estar atrancado, atascado, en el proceso de crucificarte a ti Mismo, lo cual no es nada más que la tentativa de asesinar y destrozar lo que Dios ha creado desde el Amor.

44. Deja de gastar tu energía intentando amar a Dios. Así no lo conseguirás. Deja de gastar tanta energía intentando aprender cómo amar a otro. Así no lo conseguirás. Y, por el amor de Dios, por favor abstente de todo intento de hacer creer a alguien que lo amas. ¡Mmm!

45. Pon toda tu atención en abandonar los patrones de creencia desde los cuales has intentado crucificar al Yo, al Ser, que Dios hizo, y que colocó dentro de ti en tanto que el mismísimo discernimiento de tu existencia. Aprende a amar ese Ser más allá de todas las cosas creadas. Aprende a nutrir a ese Ser. Aprende a cultivar en ese Ser solo aquello que hable de alegría y de Verdad, de tal manera que tus palabras y acciones, y tu misma presencia, eleven siempre al otro, y de manera que cuando otra persona entre en la habitación donde estés sentado, o de pie o moviéndote, pueda sentir cómo le llega un respiro de aire fresco aunque tú no hayas movido ni un dedo.

46. En la medida en que quede una traza de energía en ti por la cual estás esforzándote en conseguir, a partir de cualquier cosa percibida u objeto alrededor de ti, algo que estás seguro que no tienes ya dentro de ti, entonces, no puedes conocer el amor del Yo, del Ser. Y no puedes experimentar la libertad. La felicidad es un trabajo interior. ¡Mmm!

47. Así que entonces, ¿qué ocurrirá? Digamos que finalmente haces lo correcto, y decides, De acuerdo. ¿Qué está haciendo esa pequeña sombra? ... esa pequeña brizna de hierba... ¡mmm! Bien, vamos a ocuparnos de esa, y de esa otra, y de esa, y de esa. ¿Cuántas briznas de hierba y cuántas sombras hay ahí, en esta cualidad de ser, y que parecen haber cubierto tanto al Ser, al Yo?

¿Acaso importa? ¡Estás ocupado dando nacimiento al Cristo!

¿Qué sucederá cuando eso realmente ocurra? Primero, y escucha bien, no existirá nada que sea inaceptable para ti.

Bien, pero, bien..., pero... ¿esto significa que si alguien no es vegetariano, se le seguirá todavía amando? ¡Mmm!

¿Esto significará que si alguien votó a (quién es ese tal –mmm, ese nombre que es como el de un pájaro– Quayle), si fueran a votar a Quayle..., significaría que no están locos, que puedo amarles? ¡Mmm!

¿Significaría que, a alguien que busca el poder y que por ello ha creado una guerra y ha matado a cinco mil mujeres y niños... a este todavía puedo contemplarlo sin que mi Amor se perturbe?

¿Significará que cualquier cosa que surja en este mundo transitorio, ya no constituirá realmente, verdaderamente, literalmente..., ningún problema para mí, ya que nada es inaceptable?

Así es, sí. Aunque eso no significa que tú lo apruebes, que lo justifiques. Significa que ya no es inaceptable. Pues lo que no puedes aceptar, lo juzgas. Y cada juicio es el intento de asesinar aquello que hayas decidido que no tiene derecho a existir.

48. El juicio es lo opuesto al perdón. Vive en el lado de la valla donde está el miedo. El perdón vive en el lado donde está el Amor, y solo el Amor puede sanar este mundo.

49. Imagínate entonces viviendo en un estado de ser en el cual literalmente nada te resulta inaceptable porque reconoces que la Fuente de tu verdadero ser está mucho más allá de las limitaciones de cualquier cosa creada en el espacio y el tiempo –e imagínate que incluso ni la muerte, que ha sido creada desde la contracción conocida como miedo, que incluso ni la muerte... fuera algo inaceptable.

50. Cuando hace muchos meses le hablé a este mi querido amigo, quien me permite integrarme con su mente, y le dije, “si eliges confiar en mí, te mostraré la vía a la paz”, tuve que esperar su respuesta. No podía hacer nada para quitarle la libertad que se requiere para poder comprometerse plenamente a permitir que Cristo sea concebido allá donde una vez había reinado una ilusión inútil. Y cuando le dije (en tu comprensión del tiempo) bastante tiempo atrás, “te mostraré cómo convertirte en el ser a partir del cual está surgiendo toda la Creación, para que así reconozcas la Verdad que te hace libre”, se levantó, dentro de él, el miedo más enraizado o fundamental de todos los miedos posibles. ¿Cuál es? Es el último a superar: el miedo a la muerte.

51. Pues cuando te ves confrontado con la Verdad sabes que todo lo que has intentado crear como sustituto de la Verdad, va a morir.

Por eso es por lo que se dijo que “lo último a ser vencido será la muerte” –el miedo a la muerte.

52. La muerte es permitida para que Cristo pueda vivir. 

53. No hay nadie en esta habitación –escucha cuidadosamente– no hay nadie en esta habitación, y no habrá nadie en ningún momento que escuche estas palabras, a quien yo no le haya hecho también esa promesa.

54. Te mostraré la vía hacia la Verdad que es siempre verdad y que te hace libre. Pero solo tú puedes tomar la decisión de ofrecer la totalidad de tu ser para realizar esa travesía. Y todo lo que se requiere es esa cierta voluntad –lo que se dice una “pizquita”, en vuestro mundo.

55. Una pizca de voluntad es todo lo que te cuesta. 

56. Yo ya conozco el camino a casa porque he completado la travesía, y te mostraré ese camino. Con cada palabra que esbozo, en esta forma, así como en otras, mi única intención es la de revelarte el lugar dentro de ti que es la presencia del Amor que buscas.

57. ¿Y qué sucede si eliges comprometerte realmente a considerar y escuchar lo que estoy compartiendo, y regresar a la inocencia de un niño, tal y como entendieras en tu vida lo que eso significa? Ten por seguro que cuando la travesía hacia el Reino sea completada, la travesía dentro de él comienza de nuevo. Y el éxtasis, la sabiduría, la creatividad, las risas y la hermandad, la familiaridad, la alegría, la serenidad, la paz, que han sido en su mayoría cosas que seguramente habrás considerado solo como sueños imposibles... esas cosas... se convertirán en tu estado más corriente de ser. Y no obstante, ninguna de ellas puede darse mediante ningún poder que pueda moverse a través de mí.

58. Te puedo guiar, y yo puedo mostrarte el camino. Y puedo caminar a tu lado por el camino que hayas elegido. Y a veces lo haré llevándote, pues puedo darte mi fuerza hasta que la tuya sea tan innegable como la mía. Mas al final tú debes exigir que yo me aparte de modo que tus pies toquen el suelo del Reino del Cielo, y tú camines a mi lado con tus propias fuerzas, con tu certeza. Y en ese día y en esa hora ciertamente verás que eso que tan a menudo te he preguntado, “¿cómo crees que podríamos hacer esto?

¿Qué te gustaría crear conmigo?”, me lo estarás preguntando tú a mí. Y entonces, ciertamente, seremos como hermano y hermano, hermana y hermano, amigos, danzando y jugando en el Reino preparado para nosotros por nuestro Padre.

59. Una pequeña sombra proyectada por una diminuta brizna de hierba es todo lo que parece poder evitar que llegues plenamente adonde yo estoy.

60. Y si te retrasas un poco más, vale, no pasa nada. Pues como ves, no puedes evitar que yo conozca la Verdad sobre ti y que te ame. Y cuando estás Enamorado, cuando estás tan sumergido en simplemente amar, ¿no es cierto que no tienes ningún sentido del tiempo? No sientes que ningún efecto pueda perturbar tu paz.

Solo estarás –así lo llamas– “meciéndote con la música”. Estás amando, y tu plenitud se torna aún más santa.

61. Por eso, ciertamente, amaos los unos a los otros tal y como yo os he amado. Pues el Padre primero me amó a mí para que pudiera mostraros la Verdad de lo que es el Amor, y la realidad de vuestro ser. Y no dejaré de hacer esto, sin importar cuánto elijas retrasarte. Porque el Amor es, ciertamente, paciente y amable. El amor no es engañado, y el Amor no permite el engaño. El amor abraza todas las cosas, confía en todas las cosas, permite todas las cosas, y sabe perfectamente bien adónde está yendo, y nunca abandona esa travesía hasta que cada brizna de hierba es liberada de proyectar sombras, y toda la Creación es devuelta al Corazón de Dios.

62. Aprende a amar a tu Ser, y grítale esto a este mundo, ¡Yo y mi Padre somos Uno! ¡Ahh! Ese es el suelo desde el cual me muevo y vivo y tengo mi ser. ¡Que así sea!

63. Y recuerda siempre que el Padre contempló Su única Creación y dijo, ¡Mirad, es muy buena! 64. Y eso tan bueno tiene un nombre, que es tu nombre, y el tuyo, y el tuyo, y el tuyo, y el tuyo, y el tuyo, y el mío. Y ves, ¡está muy bien! ¡Esa Luz es digna de brillar!

65. Y así, con esto, el mensaje de esta hora ha sido entregado. Y creo que puedes percibir cuál es. Y no obstante, ante ti se encuentra la puerta. ¿La abrirás con el poder de tu elección? Pues lo que experimentes te revelará qué elección has hecho hoy.

66. Y con eso, queridos y divinos amigos, que la paz sea con vosotros siempre. Y que la Verdad que siempre es verdad brille en vuestros corazones y mentes a través de todas las eras.

Y recuerda que existe una razón perfectamente válida por la que me mantengo diciendo, una y otra vez, Siempre estoy contigo.

La paz sea entonces con vosotros, siempre. Amén.


Lección 7. Preguntas y respuestas

Pregunta: si Dios solo quiere que sea feliz y no pide que haga nada en concreto, ¿qué significa ser su servidor? ¿Hay un plan divino para la acción que Dios quisiera que siguiéramos? ¿O bien las acciones nos son dadas basándose plenamente en las autopercepciones momentáneas? ¿Hemos de hacer las cosas aquí de alguna manera particular?

Respuesta: primero, querido amigo, esa no es una pregunta, es un montón de preguntas. Te he dicho muchas veces que el Padre solo te pide que seas feliz. Y si realmente no se te pide que hagas nada, entonces, ¿qué podría quizá significar ser un servidor de Dios?

Cuando sirves a otros, actúas, eres de tal modo, que ellos reciben el gozo de saber que les has dado tu plena atención. Ser un servidor del Padre significa entonces que finalmente has elegido dejar de lado cualquier otra cosa que distraiga tu atención, y que has enfocado esta atención, en toda su plenitud –que es la plenitud de tu ser–, en la Realidad del Amor que el Padre quiere extenderte. Tú sirves a Dios recibiendo sin cesar lo que Dios quiere ofrecerte.

Imagina que vas a trabajar para alguien que fabrica helado de chocolate. Y le dices a tu empleador, Qué quieres que haga?

Y el empleador sonríe y dice, Este helado que fabrico lo amo tanto, que todo lo que necesitas hacer es comértelo. Te pagaré muy bien si tú quisieras simplemente realizar esa función.

Y lo miras y dices, Bueno, sucede que también me gusta el helado de chocolate. Y si eso es lo que necesito hacer, ten por seguro que vas a tener el empleado más leal que alguna vez pudieras haber imaginado.

Servir a Dios no es trabajar en el mundo para poder satisfacer alguna concepción que la Mente se haya sacado de la manga sobre lo que significa servirle. Solo significa beber tan intensamente que tu copa esté siempre rebosante.

No hay sensación de pérdida y por tanto no hay ninguna necesidad de ir fuera de nuestro propio ser para poder llenar la copa. Y  cuando tu atención está así de dedicada a la Realidad del Amor que mora en ti, tu copa comienza efectivamente a rebosar. Y según rebosa, buscará su propio camino, es decir, hará tal y como haría un río que hubiera rebosado de sus orillas, comenzando a recortar nuevas oquedades, ¿no es así? Y nunca puedes decir, nunca podrías adivinar cuál va a ser la dirección que la nueva corriente va a tomar. Pero llevará el sustento de la Vida y del Amor a todo lo que toque.

Mas si alguna vez el río principal se olvida de su fuente, esas nuevas corrientes dejarán de fluir. Por tanto, no necesitas hacer nada, salvo recibir la Realidad del Amor de Dios en ti.

Y de nuevo, al hacerlo, te puede parecer que en el curso de tu vida se te pide abrazar cierto fenómeno que está ocurriendo, que puede ser la sanación de la sombra que una pequeña brizna de hierba está proyectando en eso que crees que es tu mente consciente, como algo opuesto a la mente consciente de cualquier otro, o bien puede ser hacer algo que parece tener que ver con la relación con el mundo, ya sea alimentar a un niño hambriento, o llevar nutrición y atención amorosa a otro ser a través del tacto o de una canción, o plantar una semilla en la tierra, o mandar un correo. Realmente no importa.

Como he dicho tantas veces, cuando realmente entiendes que no necesitas hacer nada más que recibir el Amor de Dios sin cesar, te habrás convertido en el perfecto servidor. Y entonces, si sucede que vas a ser un barrendero, simplemente barrerás las calles.

Y no tendrás nada más en mente, excepto que tu copa esté rebosante. Y habrá quien pase por delante de ti y diga, Esta persona es un simple barrendero, pero veo que quiero ir por este camino hacia el trabajo solo para decirle hola. Hacer esto parece que completa mi jornada.

Y quizás se te pida ser el salvador del mundo. Solo la voz que habla por el ego vería alguna diferencia entre ser el salvador del mundo y un barrendero.

Por tanto, no te esfuerces por saber qué debes hacer dentro de las formas de este mundo, sino dedícate completamente a estar en amorosa devoción para poder recibir todo lo que Dios quiere derramar sobre ti: un Amor tan magnífico que la Mente ya no pueda siquiera imaginarse que está sin Amor. Y, ciertamente, tu copa rebosará.

He aquí la esencia de tus muchas preguntas, que en realidad son una sola.

Pregunta: ¿cuál es la diferencia entre un compañero del alma y un alma gemela? Por favor, describe la relevancia que pueda tener el hecho de que dos personas entren plenamente en una relación manteniendo su ser único mientras crean sinergia.

Respuesta: no sería apropiado decir que puedes crear sinergia, ni tampoco decir que puedes crear individualidad genuina. Lo que puedes crear y cultivar es la voluntad de comprometerte plenamente a permitir que hasta la última huella u obstáculo interpuestos ante la presencia del Amor sean disueltos en tu interior.

La sinergia y la individualidad genuina surgen de tu devoción a estar sin cesar abierto y receptivo al Amor de Dios. Como una flor estalla a partir de una semilla bien plantada, tanto la individualidad como la sinergia en una relación santa –que es donde solo puede encontrarse sinergia– esas cosas... surgen de la recepción del Amor, de permitir el Amor, de la rememoración de ese Amor.

¿Cuál es la diferencia entre lo que se llama un compañero del alma y el alma gemela? Primero, la única diferencia es una cuestión de definición. El concepto de alma gemela fue dado por un amigo mío como modo de ayudar a las mentes para entender que existe un aspecto de ellas que está enlazado de forma única y profunda a algo que es ellas mismas, tanto como pueda estarlo ese “yo”, ese ser que creen ser, y que se ha convertido en algo fragmentado –ya que lo que estuvo entero se convirtió en algo aparentemente fragmentado, y por tanto la mente se desequilibró.

La idea era crear una historia en la cual la mente, tan sintonizada como está buscando su satisfacción fuera de sí misma, pudiera al menos comenzar a desear aquello que simboliza el movimiento hacia la plenitud, el enlace conjunto de las energías de hombre y mujer en la consciencia. Y eso por supuesto a riesgo de que algunas mentes pudieran realmente llegar a creer que el descubrir y encontrar su propia alma gemela era algo que requería encontrarse con otra personalidad en otro cuerpo.

Y no obstante, como en Realidad esa fragmentación nunca ha ocurrido, no necesitas ir más allá, en Verdad, de tu propio discernimiento, de tu propio ser, para poder descubrir que aquella alma está todavía dentro de ti, y que no puedes estar separado de ella en absoluto.

Bien podría ocurrir que, en el campo temporal, tú, como consciencia, necesitaras tener la experiencia de atraer a alguien que parezca estar en otro cuerpo, y de tal modo que parecéis devenir una unidad juntos. Pero más que una realidad objetiva, esto sería más bien el fruto de tu creencia en que tú eres el cuerpo. Pues en Realidad la Verdad es una. La separación no existe. Y punto.

¿Y con los compañeros del alma? Es lo mismo. Podría ser apropiado usar esos términos para describir lo que están experimentando algunas mentes, como un modo de proporcionar una comprensión que les permita relajarse y salir adelante con ello. Es también cierto que, dentro del drama del sueño de separación, hay almas –fragmentos de discernimiento, por así decirlo– que han danzado juntas y jugado juntas, y que nunca han perdido la sensación de unión o de amor entre sí, una con otra. Y por tanto, durante un periodo de tiempo y de la creación del especialismo,  aquellas almas que aparentemente son dos, chisporrotean iluminándose una dentro de otra. Reconocen la Verdad en el núcleo de la otra porque nunca la han perdido realmente, aunque puedan haberla perdido con éxito en otras relaciones.

Y por tanto es... mmm... ocasionalmente sucede que se requiere que dos almas así, estando en el camino del despertar, se reúnan en el espacio y el tiempo para iluminarse, para re-iluminar el compromiso necesario para sanar la sensación de separación y despertar del engaño que supone pensar que alguna vez un yo separado pudiera haber existido realmente.

 Esto significa que tú no necesitas a nadie para poder estar completo. También significa que cuando descubras esa plenitud dentro de ti, serás libre, si lo deseas, para entrar en relación con cualquier persona que puedas elegir, y que pudiera elegirte. Con suerte, eso surgirá desde un espacio de santidad y libertad, y no de miedo y especialismo. Porque esto último conduce al dolor  que deberá ser todavía sanado. Y lo primero conduce a la creatividad constante y al regocijo.

Solo cuando dos seres completos se reúnen, habiendo mirado en el interior y habiendo comprendido realmente que no hay carencia y por tanto ninguna necesidad, entonces, el poder de la creatividad puede fluir a través de esa entidad. Y una relación así creada, crea a su vez otra entidad, y da nacimiento a aquello que refleja la Verdad, de modo que esta pueda ser contemplada por otros que moran en el espacio y el tiempo.

Así que no asocies el especialismo con el concepto de alma gemela o de compañero del alma. Como mucho recuerda que tu compañero del alma es tu Creador, y todos los demás son tus amigos.

Pregunta: ¿cómo podemos llevar la luz a los bloqueos inconscientes que nos alejan de manifestar nuestro deseo del corazón?

Respuesta: la respuesta no es tan difícil como podría parecer, pues esos bloqueos son meramente las diversas formas que ad quiere la decisión contra la paz. Por tanto, mira bien y advierte cómo te sientes realmente en cualquier momento dado, que no coincidirá necesariamente con lo que te estás diciendo a ti mismo. ¿Está la paz presente? Si lo está, y algo parece venir a tu atención, puedes estar seguro de que el Espíritu Santo te está pidiendo que le brindes la Luz del Amor a algo que requiere sanación –sin pedirte que lo identifiques como tuyo propio. Hablábamos de eso la otra noche.

No puedes llevar a la Luz aquello que necesita ser sanado, porque no sabes lo que la sanación realmente es. Aprende a reconocer la auténtica sanación, y aquello que la requiera se presentará ante ti por sí mismo. Y la verdadera sanación es la decisión por la paz –no la negación del sentimiento. Porque la paz es como un océano que abraza a todas las olas que pudieran aparecer. Solo necesitas hacer esta simple cosa, ¿Estoy realmente en paz en este momento? Si la respuesta es que no, solo necesitas preguntar,

¿Qué es necesario sanar para que la paz pueda ser restaurada? Y no se te ocultará. ¿Estás dispuesto a poner esto en práctica? Respuesta: ¡Absolutamente!

 Jeshua: Ahora, cuando haces tal declaración, hay algunos de nosotros que, entonces, dicen, Oh, ¡bien! Te presentaré algún caso de los que tengo en mi pila de expedientes.

Cuando se dieron esas historias escritas sobre mí que dicen que yo cargué con los pecados del mundo, y cuando escuches a maestros o profesores que transmutan los pecados de sus estudiantes, solo piensa en eso como una “pila kármica de expedientes”. Y cuando alguien nos dice, Estoy dispuesto a hacer todo esto. Voy a poner esto en práctica ¡claro que sí!

Ah, ¡bien! Entonces hemos encontrado un posible “empleado”. Pero nunca se te dará más de lo que puedas transmutar. Y, por supuesto, ¡siempre puedes abandonar y buscar otra línea de trabajo!

¿Tiene sentido la respuesta? 

Respuesta: sí. Gracias.

Jeshua: gracias por preguntar. Con ello se muestra el deseo de una respuesta.

Pregunta: ¿cuál es la interacción que existe entre soltar gradualmente nuestros fuertes apegos, hábitos, compulsiones, adicciones... para poderlos ir cediendo con amabilidad y comprensión, y usar la disciplina y el autocontrol para acabar con esos apegos?

Respuesta: la disciplina no es una rigidez o una resistencia contra algo. La disciplina auténtica es meramente un producto, por así decirlo, de la Mente. La disciplina auténtica solo requiere que pongas tu atención justamente en lo que es verdad en cualquier momento dado de tu experiencia, sin juicio. La disciplina es la vigilancia del discernimiento, y la decisión de ser la presencia del Amor.

Esta respuesta parece ser simple, breve, y parece estar muy ceñida al tema, pero si quieres contemplarla, incluso hasta el punto de sentarte en meditación y escribirla lentamente, de tal modo que veas las letras de las palabras aparecer lentamente en tu hoja blanca de papel, entonces, al darte permiso para ser paciente, sin prisas, te será revelado cada vez más. Y, no obstante, la esencia ya ha sido ciertamente dada. Disfruta de la disciplina de contemplar la respuesta.

Pregunta: hay dos movimientos religiosos que aprecio y que he visto crecer en los pasados veinte años. Son El Movimiento Pentecostal y la Nueva Era. ¿Has influido en su crecimiento y su desarrollo? ¿Cómo te sientes sobre ellos ahora? Si tuvieras la oportunidad de dirigirte a ellos, ¿qué mensaje les darías?

Respuesta: primero, he sido una pieza decisiva porque yo ayudo a subvencionar su marketing [risas]. Y os reís, pero lo que digo, lo digo muy literalmente.

¡Mmm! Habría mucha gente, y hay muchos incluso en esta habitación que dirían,

Esos dos movimientos, tan queridos por ti, parecen estar bastante alejados entre sí.

Y esto es importante, porque la forma es siempre algo secundario. La sanación de la separación de Dios, que se acrisola en el perdón auténtico... en la voluntad de permitir que solo el Amor viva donde una vez hubo un pequeño mosquito insistiendo en darse la razón... esto es lo que en verdad importa. De este modo, entonces, un camino que parezca llevarle a uno verdaderamente hacia el reconocimiento de la Verdad y que por tanto le haga libre, es igual a cualquier otro camino, sin importar los “decorados externos” que lo acompañen. Ciertamente, querido amigo, disfruta de lo que haces en cada uno de esos caminos. Aprécialos, y sigue caminando.

Si fuera a reunir a todos aquellos que representan a cada uno de los grupos que has reconocido y que has hecho constar aquí, ¿qué les diría? Lo mismo; Solo el Amor es Real. Dios es solo Amor. Tú eres la Creación de Dios.

Por tanto, tu Realidad es el Amor.

Ahora ve y vive desde ti Mismo, desde tu Yo, para que tu Ser pueda ofrecer Amor a este mundo.

No mires al mañana. Porque el tiempo que importa es el ahora, para cualquier mente que se resuelva a ver que así es.

No busques un salvador que llegue de las nubes. Porque estoy contigo siempre. Y yo habito dentro de tu corazón, donde de hecho tú también estás; somos como dos amigos tomándose una taza de té en tu sala de estar.

Y les diría a todos ellos: 

No veáis diferencias entre vosotros, sino simplemente la peculiaridad de un camino que atraviesa la Vida, y en el cual el Amor puede ser recordado y vivido. Y si ese camino no fuera suficiente para ellos, sugeriría que se buscaran incluso otro más.

viernes, 4 de junio de 2021

El espacio del Alma, Espíritu y Pensamiento, Grigori Grabovoi

El Alma es aquella sustancia que fue creada por el Creador de acuerdo con la eternidad del Mundo, y es un elemento del Mundo. El Alma es indestructible: en principio, existe como estructura organizativa del mundo, por lo que es de ella donde originan otros conceptos, como el Espíritu (en el que también se incluye el concepto de acción).
Por lo tanto, se puede decir que, según una de las formas de concebir esta relación, las acciones del Alma son el Espíritu.
Por lo tanto, perfeccionando el fundamento espiritual en dirección a un desarrollo creativo del mundo, se puede modificar la estructura del alma.
Mediante el cambio de conciencia se puede transformar el espíritu.
El siguiente principio explica la importancia del desarrollo del espíritu:
EXISTE UNA DEPENDENCIA RECIPROCA ENTRE LA ESTRUCTURA ESPIRITUAL Y ESA FÍSICA. MEDIANTE LA TRANSFORMACIÓN DE INFORMACIÓN SOBRE ESTRUCTURA FÍSICA EN LA ESFERA DEL ESPÍRITU PODEMOS TRANSFORMAR EL ESPÍRITU HASTA UN NIVEL EN EL QUE PUEDA MODIFICAR CUALQUIER ESTRUCTURA DE FÍSICA, JUNTANDO HASTA LA CREACIÓN DE UN CUERPO FÍSICO (2.2).
El espacio, como el tiempo, es una construcción de la conciencia. El espacio es la estructura que sirve para la realización de las acciones tanto del Alma, como del espíritu, como de la conciencia, como del cuerpo.
Existe un espacio del Alma, existe un espacio del Espíritu, existe un espacio de la conciencia y existe un espacio corporal.
El espacio corporal es ese espacio donde el cuerpo se desplaza, es decir, el espacio físico común.
El espacio del alma es la estructura de organización del mundo. El concepto de espacio físico aquí ya no es utilizable. El espacio del Alma es prioritario en comparación con los demás espacios.
El Alma existe en un espacio ′′ absoluto ′′ donde Dios la creó.
El Espíritu existe en cambio en un espacio de acción, y aquí el espacio está conectado con el concepto de conciencia.
Cuando una persona piensa en algo, eso sucede en el espacio del pensamiento.
La conciencia puede transformar el espacio, y también el espacio físico. Basta con que la conciencia emita un impulso de acción, y el espacio se modifica.
A menudo se pueden escuchar conversaciones sobre Mundos paralelos y espacios paralelos. En realidad no existe nada particularmente ′′ paralelo ": simplemente en una misma zona del espacio, incluso en un mismo punto, puede haber todo. Más concretamente, todo lo que está en este punto, puede ser una explicitación de la conciencia colectiva.
El espacio físico que es observado por la vista física común, en su variante simplificada, es tridimensional. Así es como le aparece al hombre en su estado normal de conciencia. Pero para un hombre con un estado de conciencia más alto, el espacio físico también puede tener cuatro dimensiones.
Recuerden la afirmación del Apóstol Pablo: ′′ Para que, arraigados y fundados en el amor, sean capaces de comprender con todos los santos cuáles son la amplitud y la longitud, profundidad y altura ".
Escuchemos ahora lo que se dice del tiempo en el Apocalipsis de S. Juan (10, 6): ′′ Y juró... que no habría más tiempo ".
El espacio etéreo puede tener siete dimensiones, el astral - nueve, mientras que la estructura del espacio mental es doble: existe tanto en una variante de seis dimensiones como en una variantes de cuatro dimensiones.
Pero quiero advertirles: no piensen en ningún caso que las dimensiones que he traído antes se fijen de una vez por todas. Estas dimensiones tienen estas características hoy, pero mañana pueden tener otras.
La vida auténtica no se queda quieta: consiste en un desarrollo ininterrumpido del espíritu, y eso es precisamente lo que quiero subrayar en particular.
El perfeccionamiento espiritual, el desarrollo espiritual da la oportunidad de ver la dinámica de este proceso, y esto, a su vez, ayuda al desarrollo de la estructura espiritual.
En cuanto a las dimensiones, hay que tener en cuenta lo siguiente. Como la estructura espiritual encierra en sí mismo todos los fenómenos conocidos, puede convertir una dimensionalidad en otra. Por lo tanto, el concepto de la dimensión de los distintos espacios no es muy importante. Fundamental es que la estructura espiritual puede ser modificada, puede desarrollarse: y es esta estructura la que determina todo lo demás.
La Resurrección de los Hombres y la Vida Eterna ahora son nuestra Realidad - G.P.Grabovoi



Restaurar la salud, con las enseñanzas de Grigori Grabovoi

 PILOTAJE CREATIVO DE YELENA LOGINOVA

Para restaurar la salud, es muy eficaz introducir la serie numérica del rejuvenecimiento en la célula eterna del Creador. Hay una tecnología muy efectiva para esto.
Tecnología:
Activar, es decir, iluminar la Célula Eterna del Creador casi en la piel a nivel del centro del corazón. Luego introduce la serie numérica 2145432. Ingresa la serie numérica una cifra a la vez, iluminándola de luz plateada.
Así que esta célula se inyecta en el corazón, tiroides y cerebro. Entonces se le da el mando para la multiplicación. Todo esto lo hace la consciencia y hay que intentar imaginar todos los procesos. O sea ′′ ver ′′ con vista espiritual, o es bueno imaginar lo que se está haciendo.
Después de entrar en la célula y multiplicar la Célula Eterna con la secuencia numérica de la recuperación corporal, hay que iluminar mentalmente todo tu cuerpo. En este punto bastará con señalar que hay una imposición de la matriz de la Célula Eterna en la matriz de células corporales.
Las células corporales son limpiadas por la información distorsionada de las células físicas. La secuencia numérica se introduce de forma informativa en cada célula corporal junto con la información de Eternidad e Inmortalidad, que es transportada por las Células Eternas del Creador.
Para el rejuvenecimiento corporal, restauración del tejido óseo, sistema nervioso, sistema circulatorio, también se recomienda la secuencia numérica 1489100. Esta es la serie numérica para la restauración del líquido cerebrospinal, la norma de sus parámetros de laboratorio.
Usando la misma tecnología, es posible trabajar con la secuencia numérica de la norma de valores de laboratorio 1489999. Centrándose en esta serie numérica, se restablece la norma de indicadores de todos los procesos fisiológicos corporales.

jueves, 3 de junio de 2021

La Vía del Corazón, lección 6

Lección 6

Ahora, comenzamos.

Y ciertamente, una vez más, a vosotros os saludo, queridos y santos amigos. Ciertamente, a vosotros os saludo, queridos y santos amigos. Si entendierais el significado de este saludo, si comprendierais cada término en toda su profundidad, ya sabríais todo lo que hay que saber. Y estaríais bien preparados para extender el Amor de Dios, para siempre.

“Ciertamente”, o “realmente”, significa que no hay más opciones. “Saludos para vosotros”, son saludos a quien fue creado del Padre, antes de todas las cosas, pues me inclino ante tu resplandor.

¡Saludos para ti, “querida” y santa Criatura de Dios! Ciertamente, amada de Dios. Ciertamente, amada por cada molécula en tu universo físico. Ciertamente amada por tu Santa Madre, esta preciosa Tierra. Ciertamente amada por cualquier cosa que imagines que existió alguna vez o que pueda existir alguna vez, y que se ha extendido a sí misma desde el Corazón y la Mente de Dios.

Eres el Amado, pura y simplemente. Y de nuevo, no hay otra opción.

“Santo”, ya que eres pleno, y no porque te hayas ganado esa santidad, sino porque ella es la Verdad desde la cual te extendiste para siempre; pues estás hecho a imagen de Dios, ya que brotas de la Mente de Dios. Eres la santidad misma cada vez que dejas a un lado la tentación de soñar un sueño inútil, y caminas por esta Tierra como el Cristo.

Querido y santo “amigo”. Un amigo no es alguien inferior a mí mismo. Un amigo es alguien que camina en perfecta igualdad, con el más grande de los maestros, sea quien sea quien concibas que ese maestro es. Un amigo, un amigo es alguien que elige mirar a otro para ver ahí solo la Faz de Cristo. Y no hay nadie en esta habitación, ni habrá ciertamente nunca nadie que escuche estas palabras, que no me haya mirado ya a mí y que no haya visto la Faz de Cristo adentro. E igualmente, yo te miro a ti y te digo “amigo”.

Pues cuando te miro, no veo esos sueños pasajeros que pareces creer que son tan duraderos. Solo veo el resplandor de aquello que mi Padre ha extendido desde el Amor. Solo veo aquello que no tiene ni comienzo ni fin. Y veo solo aquello que no conoce nacimiento ni muerte. Veo solo lo ilimitado. Solo veo eso, cuya Luz ya está extendida por todas las dimensiones y por todos los universos.

Veo solo a mi hermano y a mi hermana. No veo ni rastro de desigualdad entre nosotros. Y además, también reconozco que a ti, en tu sueño, te parece como si yo estuviera un poquito más avanzado que tú. Y a veces, en vuestros corazones, existe el anhelo de seguirme. Y si tan solo pudieras prestarle atención a ese anhelo, si pudieras hacer que ese anhelo fuera algo primordial en todo momento, tu propio deseo te llevaría plenamente adonde yo estoy. Y te reirías al descubrir que no te has movido ni un centímetro, al ver que donde yo estoy es donde tú estás, y donde tú estás es en la eternidad, y no en el tiempo; y que donde tú estás es en el lugar de tu nacimiento: la Mente de Dios.

Esta es la única cosa cierta, y cierta para siempre. Es la única realidad que posees genuinamente.

Por tanto, ciertamente, te llamo amigo. Porque compruebo con claridad que tú eres como yo soy, y por tanto, ciertamente, a vosotros os saludo, queridos y santos amigos.

Así que ahora podríamos detenernos. No hay nada más que decir. Y no obstante la mente echa a correr, ¿no es así? Y además echa a correr desde la misma realidad que te acabo de describir como la tuya propia. La mente echa a correr desde esa fuente, como un rayo de luz solar saliendo del sol.

Mas, en realidad, nunca abandona su Fuente. Y el mismo poder con el cual pareces poder distraerte, con un pensamiento momentáneo de miedo, es el mismo poder mediante el cual despertarás a tu propia llamada.

En Verdad, existe un lugar dentro de ti que ya sabe el día y la hora. Tú ya sabes cuándo estarás preparado para decidirte a vivir la decisión de despertar en Dios, de ser solo la presencia del Amor.

Y el amor abraza todas las cosas, permite todas las cosas, confía en todas las cosas, trasciende todas las cosas. El amor nunca es posesivo. El amor nunca teme. El amor es simplemente Amor. El amor no puede brillar de forma especial sobre nadie en ningún momento. Porque el especialismo, en sí mismo, es una contracción, es la tentativa de tomar el Amor y hacerlo brillar solo sobre un objeto, solo sobre una persona, solo sobre un ser, solo en un universo.

Por tanto, siempre que reconozcas que has aislado alguna cosa, o a alguien, y has dicho, “tienen un gran valor”, puedes estar seguro de que en absoluto estás en el Amor, sino en el miedo. Y por tanto, si ese ser fuera a abandonarte, ¿dónde te quedarías? Pero, si estás en el Amor, como un pez en el mar, todos los seres pueden surgir y pasar, y los bendices en su caminar. Y recuerdas que resides donde Dios te ha colocado. Y Dios te ha colocado en Su Corazón. Y cuando elijas ser solo la presencia del Amor, incluso el sueño de pérdida se disolverá de tu consciencia como la bruma en el bosque ante el sol de la mañana.

Ciertamente, queridos amigos, el Amor realmente espera vuestra bienvenida. Y no obstante, no podéis darle la bienvenida al Amor esperando que os sea traído a vosotros por algún otro, ni siquiera por mí. No podéis darle la bienvenida corriendo de un lado para otro intentando crear un entorno en el cual creéis que vuestras preferencias se verán satisfechas. No podéis darle la bienvenida al Amor cuando esa bienvenida está relacionada o asociada con alguna cosa fenoménica, con cualquier cosa que haya sido concebida en el tiempo. Al Amor solo se le puede dar la bienvenida allá donde el Amor realmente reside. Y el Amor reside en ti, como el Núcleo y la Fuente de tu mismo ser.

Por tanto, si quisieras conocer el Amor, conócete a ti Mismo, a tu Yo. Abraza la Verdad sobre ello y la Verdad te hará libre. Entonces, ciertamente, el Amor fluirá a través de ti. Y como la gran luz solar que viene a nutrir a esta amada Tierra vuestra, el Amor que fluye a través de ti se verá libre de trabas. No encontrará ningún obstáculo. Y contemplarás a quienquiera que se halle frente a ti reconociendo que te ha sido enviado por el Padre, que ha sido guiado hacia ti por el Espíritu Santo, pues a través de ti el Amor le puede ser dado bajo una forma que comienza a tocar ese espacio de su despertar. Por eso es por lo que no eres sino el servidor del Amor. ¡Eso es todo lo que la Vida es!

Cuando elijas rendirte, abandonar el juego, abandonar el sueño de intentar resistir la Verdad que es cierta sobre ti siempre, te harás un mero canal, un mero conducto. Ya no serás más un buscador, pues habrás decidido que has encontrado. Y, entregando el más pequeño vestigio de la demente posibilidad de contracción que te aparta de la Verdad, cuando hayas entregado eso, el Amor fluirá a través de ti. Pero date cuenta de que si fluye a través de ti, primero debe fluir hacia ti. Por tanto, busca siempre recibir para poder dar. Porque, ¿qué puedes darle a otro si todavía no te lo has dado a ti mismo?

¿A cuántos de vosotros se os ha enseñado a intentar amar, a intentar hacer lo “correcto”, lo “bueno”?… sea lo que sea que se suponga que eso signifique. Y, no obstante, ¿Cuántas veces os habéis dicho, en vuestra cámara secreta, “no soy digno”? Y entonces, te preguntas por qué tus tentativas de unión en Amor con otros nunca parecen ser lo suficientemente satisfactorias, nunca parecen llenar la copa lo suficiente, nunca parecen suscitar toda la alegría que crees que podrías encontrar ahí. Porque ciertamente, escucha bien, tu trabajo, si lo quieres llamar así, no es buscar y encontrar el Amor, sino meramente dirigirte hacia dentro para poder desvelar todo obstáculo que hayas interpuesto ante su presencia, y ofrecer ese obstáculo al gran disolvente de los sueños, a la  gracia del Espíritu Santo.

Te he dicho muchas veces que el mayor de los regalos que puedes ofrecer es este: llegar plenamente al reconocimiento de que, en todo intento que has probado para resistirte a ser la presencia del Cristo, has fracasado miserablemente; todos te han fallado miserablemente. Y, sin importar cuántas veces te hayas intentado convencer de que no eres digno, el universo encuentra una manera de amarte. Sin importar cuántas veces hayas intentado enclaustrarte a ti mismo en el espacio y el volumen de un cuerpo, no has tenido éxito. Y en la muerte, has recordado y te las has visto con el esplendor de tu ilimitación. Por tanto, ciertamente, el mayor de los regalos que le puedes dar a otro es ser alguien que haya prescindido de la necesidad de insistir en la demencia del miedo.

La ausencia de miedo es la primera característica de la maestría. Y en la maestría no se trata de tener un gran poder para conseguir que ocurran cosas. La maestría es solo el reconocimiento de que lo que es verdad es siempre verdad, y que no hay otra elección. 

El libre albedrío no significa que tengas derecho a creer que puedes tener éxito en ser distinto de lo que Dios te creó para ser. Tener libre albedrío no significa que puedas elegir no seguir el plan de estudios que la Vida te ofrece en cada momento. Solo significa que sí tienes el derecho a posponerlo para otro día más. Y, cada vez que lo pospones, caes dormido en tu sufrimiento.

Pero cuando eliges seguir el único plan de estudios que importa, cuando eliges usar el poder de tu libre albedrío para decir:

Ahora, desde este momento, ya no toleraré más el error en mí mismo. No más juegos, no más sueños.

Me comprometo a ser solo la presencia del amor, pues esa es la Verdad de quien yo soy. 

No importa lo que digan otros que aún se resisten a tal decisión.

…entonces, ciertamente, todas las cosas en el Cielo y en la Tierra se moverán para apoyarte, para guiarte hacia la persona correcta, el lugar adecuado, el libro correcto, el amanecer correcto, la pradera adecuada, para poder asistirte en la labor de retirar las cadenas de los obstáculos interpuestos ante la presencia del Amor, los obstáculos que has creado como ídolos y como sustitutos del Amor. 

Y por eso es por lo que cuando realmente rezas desde las profundidades de tu alma, “Padre, llévame a casa”, puedes estar seguro de que, desde ese momento, será bueno para ti confiar en cada pequeño detalle que se despliegue. 

Pues, aunque no lo veas, aquellos que llamarías ángeles –amigos que simplemente no tienen cuerpos– corren de un lado a otro apresurándose ante tu orden,

Sí, acepto vuestra presencia en mi vida. Entrego todo este asunto. Ahora, cada momento, lo dedico a la sanación y a despertarme de esta sensación ilusoria de separación de Dios, esa que una vez yo creé en el error.

¡Amor! ¿De cuántas maneras lo has buscado? ¡Mmm! ¿Podrías contarlas? ¡Mmm! ¿Estarías dispuesto a contar cada granito de arena en las playas de tu planeta? Pues ten por seguro que todas y cada una de las almas ya han intentado buscar el Amor de todas esas maneras, si no más. Lo has buscado en las millones de formas que tú ya sabes que no podrías encontrarlo. Y todo porque querías perpetuar el intento demente de tratar de separarte a ti mismo de Dios. Y eso es tan fútil como si un rayo de sol intentara separarse a sí mismo del sol.

Ciertamente, queridos amigos, solo hay una cuestión a responder, 

¿Qué estoy eligiendo en este momento?

  • ¿A qué le he entregado el dominio sobre mi vida: a qué percepción, a qué pensamiento, a qué sentimiento? (ya que el sentimiento meramente fluye del pensamiento o la percepción que hayas elegido). 
  • ¿Qué comportamiento, qué acción estoy eligiendo en este momento?  
  • ¿Eso expresa la realidad de mi ser? 
  • ¿Estoy ocupado extendiendo Amor, o bien intentando agarrarme con miedo a lo que creo que puede dármelo de tal modo que no lo pierda?

Mira bien, entonces, a tus padres, tu familia, tus compañeros, tus amigos. Ninguno de ellos, ninguno de ellos, tiene el poder de traerte el Amor hacia ti. Así que, ¿Qué es lo que estás intentando sacar de ellos? ¿Por qué insistes tanto en que otro debería ajustarse a lo que crees que tú necesitas?

Es fútil, es cien por cien fútil, es extremadamente, es absolutamente fútil buscar el Amor en la relación con algo o alguien.

Es, sin embargo, muy apropiado extender el Amor en cada relación, con cada cosa y con cada cual.

Pero la extensión de ese Amor requiere que hayas despertado a la Verdad de que la única relación que tiene valor es la relación entre tú, como alma, y el Padre, o Dios, como tu Creador.

Imagina que una bombilla de luz, en una de tus lámparas, mirara hacia fuera desde sus pequeños filamentos y dijera,

¡Mmm! Vale, espero que la persona que acaba de entrar por la puerta sea la correcta. Si solo pudiera llegar hasta ahí y tomarla, quizá mi propia luz podría encenderse.

Mmm. ¿No es mucho más fácil simplemente tomar el cable y meterlo en el enchufe correcto?

¿Cuántas veces has insistido en intentar meterlo en el lugar incorrecto? ¿Mmm?

Bien, ese no funcionó. Vamos a ver con este otro cuerpo, intentaré con esta persona, esta carrera. Mmm. Y al no sacarle tampoco demasiado jugo a eso… entonces… ¡Ah! Bien, sí había un poco de jugo.

Y entonces te quedas hambriento porque no te está dando suficiente jugo, o bien, sí que te lo dio ayer, pero no hoy, así que todo debe ser por su culpa. ¡Mmm!

Solo hay un pequeño enchufe donde puedas meter tu cable. Solo hay uno que se ajuste, y es el único que está operativo como para poder brindarte las Fluyentes y Vivientes Aguas de la Gracia. Y ese enchufe está solamente dentro de tu Corazón –no el físico, sino aquel que es simbolizado por el corazón físico: el núcleo mismo de tu ser.

Pero, ¿cuántas veces al día miras a ver si el cable está enchufado ahí? ¿Cuántas veces recuerdas preguntarte a ti mismo,

¿Mi compromiso es el del Amor, o es el del miedo?

El miedo es el arte de desconectar tu cable del único enchufe que verdaderamente te satisfaría, y te hace corretear para intentar enchufarte a alguna cosa más o a alguien más. Y te pido que consideres solo esta cuestión al contemplar toda tu experiencia: ¿ha funcionado alguna vez? ¿Puede alguna vez funcionar?

Imagina que aprietas los dedos contra tu mano tratando de contener el agua que fluye por la palma de tu mano. ¿Con cuánta te quedas? ¿No se escapa por mucho que los aprietes? Encuentra pequeños agujeros y se va. Abres tu mano y no queda suficiente como para poder siquiera humedecer la lengua. Y no obstante, cada vez que miras a otro –padre, pariente, amigo, compañero, profesor o lo que tengas–, cada vez que has contemplado un objeto físico y te has intentado enchufar ahí para

extraer el jugo que creías necesitar, eso es lo que estabas haciendo. Y literalmente acababas exprimiendo la mismísima vida de la relación, expulsándola.

Pero en Verdad, cuando buscas primero el Reino y enchufas tu cable en el enchufe dentro de tu corazón, cuando recuerdas que tú y tu Padre sois Uno, que solo el Amor es real y que nada más importa… entonces, quizá sientas algo, algo que quizá te esté diciendo esto: “pero…, pero…, pero… pero…”. Y esto no es más que el eco de un viejo hábito. Y ese hábito no puede seguir vivo a menos que tú lo alimentes.

Por tanto, alimenta el único hábito que sí importa: el de recordar que la Verdad es verdad siempre, pase lo que pase ante tus ojos físicos, y, por tanto, ante tu mente. En todas las idas y venidas, nacimientos y muertes, en todo surgir y pasar de universo tras universo tras universo, en medio de un pinchazo o de una repentina tormenta, nada –nada– tiene valor excepto tu relación con tu Creador.

Cuando has experimentado, en relación con cualquiera o con cualquier cosa, un momento de éxtasis, un momento de esa paz que siempre sobrepasa todo entendimiento, un momento de realización tan dulce y tan sublime que ninguna palabra podría ni rozarlo, y mucho menos expresarlo, lo que has experimentado es solo el fluir del Amor de Dios a través de ti. No era algo provocado por esa persona o cosa. Fue provocado porque, por solo un momento, te saliste de tu drama, de tu sueño, y permitiste que la Verdad fuera vivida.

Entonces, por supuesto, te engañaste a ti mismo, Dios, ¡fue tan dulce! Ha sido lo mejor que haya probado alguna vez. Debe haber procedido de ti, así que ¡ven aquí! ¡Te necesito!

Si alguna vez creíste que necesitabas algo o a alguien, ten por seguro que en ese momento estabas viviendo en el engaño.

Todo lo que necesitas es Amor. El Amor satisface todas las cosas. El Amor abraza todo. El amor sana todas las cosas y el Amor transforma todas las cosas. Por tanto, ciertamente, recuerda bien que tú, y solo tú, puedes convertirte en la causa, por así decirlo, de tu realización, de tu paz, de tu consumación del tiempo. Y esto requiere que tú no hagas nada salvo recordar establecer la conexión con tu Creador.

¿No es cierto que lo que deseas más que nada es el Amor? ¿No es cierto que intentas, o al menos esperas, que cada relación, sin importar lo breve que sea, sin importar su forma, que cada caminar, que cada proyecto, te permita experimentar la paz? ¿No es cierto que tú, que te encuentras transitoriamente en un cuerpo dentro del tiempo, no es cierto que las más grandiosas experiencias que has conocido han sido aquellas que parecían inundar las mismísimas células de tu cuerpo con Amor, con un sublime éxtasis y con paz?

Acepta esa Verdad: que por encima de todo deseas la experiencia viviente del Amor. Y entonces recuerda que nada de lo que haces te puede brindar ese Amor. Nada de lo que hagas puede mantener el Amor bajo la forma que hayas elegido. Nada de lo que hagas –nada de lo que hagas– puede hacer que el Amor se muestre de acuerdo a tus exigencias.

Mas, soltando el drama, soltando el sueño, eligiendo recordar la Verdad que siempre es verdad, regresando al Reino adentro, incluso antes de cada inspiración, y recordándote a ti mismo decirle a tu Creador, Solo quiero aquello que es verdad siempre. El amor es lo que quiero. Amor es lo que Tú eres. Amor es lo que recibo. Amor es lo que yo soy. Yo y mi Padre somos Uno.

Con esto, y solo con esto, descubrirás lo que buscas. 

Y entonces te conviertes en alguien libre para caminar por esta Tierra, para estar en ella, pero sin ser de ella en absoluto. Y aunque tus amigos te miren y todavía contemplen a un hombre o a una mujer que parece actuar de forma parecida a ellos, no obstante, aunque ellos no lo vean, Cristo está con ellos. 

Y algo en ellos hará que les atraigas. No estarán seguros de lo que es. ¿La forma de tu cuerpo? ¡Mmm! ¿El resplandor de tus ojos? No es eso. Sienten la cualidad del Amor. ¿Puedes imaginarte caminando por esta Tierra, por este mismo planeta en el que os encontráis, y sin importar dónde estés, sentirte como si cada retazo de nube y cada brizna de hierba, y todas las cosas buenas del Cielo y la Tierra estuvieran ya contigo, albergadas en la esfera de tu semblante? 

¿Te puedes imaginar caminando sobre la Tierra y sintiendo que la Luz de la más lejana de las estrellas que brilla durante la noche ya está dentro de ti, y que toda la Creación se viera albergada en las palmas de tus manos? 
¿Habría todavía algún modo de poder convencerte a ti mismo de que hay algo que te falta, algo que necesitas, y de que la inquietud que sientes debe ser aceptada?

En Verdad, eres como alguien a quien le ha sido entregado un tesoro perfecto, una joya que no tiene precio. Pero la has colocado en tu bolsillo y has olvidado que la tienes. 
Y así, vas por ahí intentando rebuscar en los bolsillos de todos los demás. 
Y has intentado seducir a algunos para que te entreguen su ropa para con ello intentar poseer la joya que esperas que esté en sus bolsillos. Pero la gran Verdad es que no puedes poseer el Amor hasta que lo liberes. No puedes dirigirte hacia la relación sagrada con nada ni con nadie si no abandonas toda traza de necesitar poseerlo.

Cuando tu único deseo sea el Amor, estarás dispuesto a liberar a todos para apoyarles en sus propias travesías, sin importar las que sean, o lo que se requiera. Y además, nunca sentirás que tu Amor vacila. Y si surge una punzada de tristeza porque reconoces que dos cuerpos en el espacio van a separarse ahora para marcharse a diferentes partes del planeta, según surge eso, lo reconocerás como el efecto de una percepción errónea. Y te dirigirás adentro, al lugar donde todas las mentes están unidas. Y recordarás que tu satisfacción no reside en ganarte el Amor de otro, sino en darle Amor a todos.

Si ciertamente quieres reconocer que la Verdad te hace libre, presta atención a cada palabra que está siendo compartida. Y si quieres probar el dulce néctar de la perfecta libertad, comprométete a reemplazar cada percepción errónea que alguna vez hayas tenido, todo pensamiento que hayas tenido de cualquiera y de cualquier cosa, para dejar de lado esas cosas y comprometer la totalidad de tu energía a la simple pero vigilante práctica de recordar la Verdad –incluso antes de cada inspiración, ¡Vivo! Pero no yo, sino que el Cristo mora en mí. 

Por tanto, entrego y me rindo a la Verdad que siempre es verdad. Pues mi satisfacción solo procede de permitir que Cristo sea entregado al mundo.
Y así, ves, la Verdad es muy simple. No es para nada compleja. Quítate de en medio, permite que el Amor viva a través de ti. Y de repente reconocerás que ciertamente se te han dado todas las cosas buenas, para toda la eternidad. Reconocerás que la Gracia es la realidad. Reconocerás que la vida sin esfuerzo es la forma de Vida en el Reino. Pero sin esfuerzo no significa que no sientas, pues estás en una dimensión de sentimiento. Sin esfuerzo no significa que no descubras, que no profundices en tu capacidad de ser una encarnación viviente del Amor. No significa que no te desafíes a ti mismo para poder aprender a expresar Amor de tal manera que pueda ser escuchada por algún otro. Sin esfuerzo solo significa que abandonas la resistencia ante lo que el Amor requiere en cada momento.

Sin esfuerzo es la manera del Reino. En el mundo, sin esfuerzo significa que permites que caiga el muro que has construido entre tú mismo y el resto de la Creación. Ya no te resistes a la viva experiencia de la relación, cualquiera que sea esta –la relación con una nube, con otra persona, la relación con un perro o un gato, o con –lo que llamarías– tu 15 de abril28, o cuando le escribes a tu gran gobierno y le mandas un cheque. Mmm. ¿Y por qué no lo envuelves con lo que llamas papel de regalo y ribetes, y se lo envías con mucho Amor? ¡Mmm!

Cuando hayas aprendido a liberar las barreras, los muros entre tú mismo y lo que esté frente a ti; cuando abras la puerta de lo que muchos llamaríais chakras y simplemente permitas que el Amor sea vivido a través de ti; cuando mires a otro, a una situación, a alguna cosa, y comprendas que nada en este mundo tiene el poder de herirte, que nada en este mundo tiene el poder de quitarte nada, si recuerdas extender Amor, entonces, ¡eres libre! Y has trascendido el nacimiento y la muerte. 
El buscador deja de existir, y solo Cristo camina por esta Tierra. Y si realmente estás comprometido a mirar adentro y a desvelar todos y cada uno de los obstáculos que alguna vez hayas colocado ante la presencia del Amor, ¿por qué te resistes a sentir esas cosas? Pues es cierto aquello que se te ha explicado, cuando se te ha dicho que justo al otro lado se encuentra ese mismo Amor que buscas.

No niegues entonces el papel del sentimiento en esta dimensión, ya que ¡el sentimiento lo es todo! No puedes ni siquiera reconocer la presencia de Dios a menos que la sientas. No puedes pensar sobre la presencia de Dios. No puedes insistir con empeño en alguna creencia sobre la presencia de Dios. Eso no puede ser, no llenará tu copa. El sentimiento llena tu copa. ¡El sentimiento – desenfrenado, desbloqueado, no obstruido– es la puerta de entrada a ese Amor que te hace libre! Por tanto, cuando dices, “no quiero sentir esto”, ten por seguro que lo que realmente estás diciendo es, Sí, sí. 

La puerta de entrada al Reino del Cielo está justo ante mí, ¡pero si crees que voy a abrirla estás listo! No vale la pena hacerlo, de ningún modo. Lo que sí que merece la pena es proteger el sustituto que he fabricado.

Y a eso lo he llamado “el ego”, el falso yo, lo que una vez te describí como un ratoncito, o una mosquita, da lo mismo, gritándole al espacio, en un pequeño mosqueo, ¡Eso! Oh, eso es con lo que estoy comprometido. Y voy a proteger esto. 

¿Abandonar el Cielo para proteger esta cosita inútil? ¡Oh, sí, claro! ¡Cómo podías creer que no iba a hacer este sacrificio! ¿Qué es el Cielo de todas maneras? Un asunto nada más que de montones y montones de amor. ¡Mmm! 

Un montón de gente corriendo en éxtasis, algunos sin cuerpos, pasando el rato en la ilimitación, sin miedo, en absoluta satisfacción. ¿Quién necesita eso? Oh, pero este, mi pequeño mosqueo… ¡Oh! ¡Voy a hacer que brille!
Hay tanta sabiduría que contemplar en tus dichos tan divertidos, en tu música y tus cosas… ¿Cuántas veces has intentado hacer que ese mosqueo brille? ¡Mmm! Todo el mundo lo nota, está brillando. Por favor, date cuenta de lo grande que soy. Estoy haciendo que brille. Escucha mi lloriqueo y mis quejas (y perdón por la expresión: eso que llamas “puteo”), el lamento, la gran tristeza. ¡Oh! ¡Qué grande es mi mosqueo!

Mientras tanto, el Amor de Dios fluye a través de una multitud de universos y crea –para siempre– incluso nuevos universos. Y el Amor de Dios ni siquiera nota el mosqueo, para nada. Nadie le presta ninguna atención. Tus amigos, en tu entorno, no quieren prestarle atención, aunque a veces les arrincones y no tengan otro remedio. Pero, aquellos que no tenemos cuerpos, ¿en serio piensas realmente que perdemos nuestra preciosa eternidad tomándonos seriamente tu tentativa de hacer brillar tu mosqueo? Ciertamente, como te Amamos, te damos el espacio y honramos el libre albedrío que utilizas para ser todo lo pequeño y miserable que desees. Y esperaremos hasta que elijas venir una vez más al esplendor en el que realmente resides. Nunca te retiraremos nuestro Amor. Simplemente, miramos a través de tu línea de vida, porque lo que nosotros deseamos amar es el Cristo que mora en ti.

¿En qué día del calendario y en qué hora decidirás amarte a ti mismo tal y como el Padre te ha amado en un principio? Para verdaderamente –para verdaderamente– y de una vez por todas, ¡tomar la decisión de vivir! Porque hasta que decidas todo con la Mente de Cristo, y para la Mente de Cristo, y para siempre desde la Mente de Cristo, ¡la vida no habrá comenzado todavía!
¡Oh Dios mío! Esto es un poco como un puñetazo, ¿no? Considera todas esas experiencias que he tenido, Jeshua. ¿Cómo puedes decirme que no he vivido? ¿Por qué tuve ese drama, y luego ese otro, y luego ese otro más? ¿No recuerdas, diecisiete vidas pasadas atrás, cuando yo hice eso y entonces hice eso otro? Salí adelante tras ello, y he salido adelante con esto otro. He vivido. No, tú has soñado.

¿Y si te despiertas una mañana y te das cuenta de que has tenido toda la noche unos sueños en los que recibías distinciones y trofeos, y lo que sea, de parte del mundo? Y entonces vas, y dices, Eso fue muy real. Los trofeos deben estar ahí en la mesa de la cocina.
Al despertar, cuando te sientas y pones tus pies sobre el suelo, dices, ¡Ah! Sacudiré mi cabeza un poco. Solo estaba soñando.
Pero mientras soñabas sentías que era muy real. Y de esta cualidad es de lo que estoy hablando aquí.
Y si deseas tomarte esto como una afrenta, todo está perfectamente bien. Eso no va a perturbar mi paz en absoluto. Solo en el momento en que decidas plenamente venir a la Vida como la presencia del Cristo, como la presencia del Amor, para reconocer que cada momento de tu experiencia es algo plenamente autocreado, y no por otro motivo que porque lo has elegido desde la libertad perfecta e infinita de tu Ser Ilimitado; solo cuando contemples todas las cosas sin juicio, a través de los ojos del perdón, cuando decidas encarnar solo la realidad del Amor, sin importar lo que nadie más esté haciendo, ¡solo entonces, habrá empezado la Vida!

Hasta esta fecha de tu calendario solo ha habido un puñado de seres que han vivido realmente la Vida en este plano, un puñado muy pequeño. ¡Hay muchos de nosotros que simplemente se quedarían absolutamente encantados si tú te unieras al club! Y te permitiré saber un pequeño secreto: hasta que no lo hagas, no te gradúas. Nunca abandonarás este plano, lleno de ese conflicto y ese sufrimiento que parece albergar, hasta que no hayas vivido la experiencia de caminar plenamente por esta Tierra como el pensamiento de Amor en la forma, sin ninguna otra lealtad que no sea la del Amor. Nunca abandonarás este plano. Nunca aceptarás tu cruz y me seguirás. Darás vueltas una y otra vez, y otra vez, solo para ser confrontado por la misma necesidad de decidirte plenamente por el Amor.

Y finalmente mirarás al Cielo y dirás, Padre, pongámonos manos a la obra. Ya se ha derrochado bastante tiempo. Se fue, está bien, no importa. [se oye “¡plas!”, un palmoteo] ¡Ahora! Estoy comprometido con el Amor. Tráeme lo que sea que tenga que experimentar para poder extraer, de la profundidad –de los lugares donde lo he escondido dentro de mí–, cada obstáculo que deba aún ser disuelto por la Luz de la Gracia del Amor Perfecto. Y haré todo lo que pueda, desde mi lado de la valla, para poder abrirme a esos lugares, para sentir esos lugares, para abrazar esos lugares, para amarlos, para reclamarlos como totalmente autocreados.
Y libraré de culpas a mis padres, y a mi familia, y liberaré a mi tataratarataratarabuelo de la culpa. Y libraré a Adán y Eva de la culpa, y al gobierno. Y me amaré a mí mismo lo suficiente como para sanar mi separación de Dios.

Y seré lo suficientemente humilde como para reconocer que, si estoy teniendo una experiencia, y como sé que he hecho el compromiso de sanar, entonces Tú, ciertamente, preciado Padre, me has brindado todas las cosas adecuadas. Porque este momento de experiencia puede ser visto con los ojos que reconocen que no es sino un peldaño más hacia la Paz Perfecta que busco.
Mi vida ya no es mía, porque no sé cómo corregir ese único error fundamental. Pero puedo rendirme a sentir cada momento plenamente mientras elijo siempre el Amor. Y el Amor disolverá el dolor que he acarreado debido a que yo insistía en intentar separarme a mí mismo de la Fuente de mi ser.
Este, mi pequeño mosqueo, está descansando. Porque lo único que puede brillar es el Cristo.

Pues Cristo, el Hijo de Dios, la descendencia de Dios, es la única creación de Dios. El resto es atribuible a ti. Incluso el tiempo y el espacio son tuyos. Tú, la Verdad de ti, es la única creación de tu Creador. Porque tú eres Amor, y Dios crea solo aquello que es semejante a Sí Mismo. Y Dios es solo Amor.
Muchos creéis que estáis en un camino espiritual. Sabréis si es cierto eso por vuestra disposición a sentir y a experimentar plenamente lo que esté justo frente a vosotros, momento a momento. ¡Uf!
Así que si tienes enemistad con otro, si tienes un conflicto con alguien y te quedas en tu silla y decides hacer lo que llamas oración o meditación para poder cambiar lo que sientes, y te levantas más tarde y dices, “mira, me siento mucho mejor ahora”, pero ese asunto no ha sido resuelto todavía con el otro, entonces nada ha cambiado. Ve a ver, por tanto, al otro. Abre tu corazón, comparte, resuelve. Si has ofendido a otro, pídele su perdón. Si lo has juzgado, admítelo. Pide su perdón. Solo así puedes sanar realmente el lugar de conflicto interno.

Queridos amigos, la esencia del mensaje de esta hora es muy simple: ¿Dónde estás tú ahora? Estás dispuesto a permitirte ver todo lo que existe a tu alrededor y dentro de ti como la puerta de entrada al Reino del Cielo, que espera solamente que reconozcas su presencia y la abras? ¿Estás dispuesto a estar realmente justo donde estés –plenamente, justo donde estés? Y la mente dice, Vale, desde luego. Estoy en un camino espiritual.

Ten por seguro que si miras bien en tus sentimientos y encuentras cualquier rastro de resistencia, no habrás tomado todavía el compromiso necesario que te da el poder de abrir esa puerta. El sentimiento es el mensaje de esta hora. Pues solo a través del sentimiento es como realmente despiertas. Los conceptos e ideas pueden comenzar a conducir a la mente a creer que hay algo ahí fuera que es fascinante, o puede que incluso mejor que lo que estabas haciendo antes. Pero los conceptos y las ideas no abren por sí mismos la puerta. Son símbolos, y eso es todo. Y un símbolo no puede saciar tu sed. Solo en el nivel del sentimiento genuino es donde puedes una vez más conocer la presencia del Dios que mora en ti, alrededor de ti, y a través de ti, incluso ahora.

Siente aquello que has creado como sustituto de la Verdad. Asúmelo, míralo, y déjalo que se vaya.
Aprende que, a pesar de la elección que puedas haber hecho en el pasado, una vez que hayas abrazado eso, una vez que lo hayas sentido, te quedarás en una perfecta inocencia e impregnado del poder de elegir de nuevo… para sentir, para aprender una vez más a sentir la gloriosa calidez omnipresente del Reino del Cielo.

Nada de lo que hagáis en el tiempo puede igualarse en importancia a lo que hemos compartido en esta hora. Nada de lo que hagas en el campo temporal se puede comparar ni remotamente al increíble regalo que te está esperando. Por tanto, ciertamente, usa el tiempo constructivamente decidiendo amar, para que el Amor pueda enseñarte sobre Sí Mismo. Y ciertamente, queridos y santos amigos, cuando hayáis hecho esto, os encontraréis a vosotros mismos traducidos, por así decirlo, en una forma que de ningún modo podría verse contenida en el espacio y el volumen de un cuerpo físico.

Y contemplaréis toda esta dimensión meramente como un instrumento transitorio de aprendizaje. Y la dejaréis de lado, como un niño deja de lado un juguete que se le ha quedado pequeño. Pero lo haréis con una profunda apreciación y amor por ese juguete con el que habéis jugado durante tanto tiempo. Y llevaréis con vosotros una profunda sensación de gratitud por todo lo que esta dimensión física os ha brindado. No habrá ni una molécula de tu ser, por así decirlo, dentro de ti, que vaya a sentir ningún resentimiento, ninguna nostalgia, ninguna ira... ningún arrepentimiento por nada. Y todo en tu experiencia se habrá convertido en algo plenamente aceptable para ti. Porque fue con esa experiencia como finalmente fuiste conducido a querer solo la Verdad. ¡Mmm!

¡Así es! Desde este día en adelante nunca más serás capaz de convencerte a ti mismo de que es cierto que todos tus intentos de permanecer distraído del mundo o adaptado al mundo están consiguiendo realmente algo. Y vas a ver cómo tu mente comienza a sumergirse en los hábitos inconscientes que has creado para intentar esconder aquello que todavía debe ser sentido. Y reconocerás perfectamente bien cuándo simplemente te estás engañando a ti mismo. Y comenzarás a sonreír y dirás, Oh, sí, mmm, mmm, mmm. Ahí voy de nuevo. Podría también apartar eso. Podría plantar bien firmes mis pies en el suelo, ¡y realmente vivir con pasión por la Verdad del Reino del Cielo!

Por tanto, por ahora, queridos amigos, permaneced, por todo ello, en paz. Dijimos que este año, en esta Vía del corazón, íbamos ciertamente a hablarte más directamente aún, e incluso más contundentemente. Porque llega rápidamente el momento en que este planeta ya no será capaz de tolerar más invitados descuidados que no estén dispuestos a vibrar en la frecuencia de ser a la cual este planeta se está preparando para dirigirse. ¡Mmm! Por tanto, que no os sorprenda regresar un día a casa y descubrir que el propietario ha cambiado las cerraduras y no tenéis un lugar donde recostar vuestra cabeza. Más bien, convertíos en encarnación viva del Amor, y viajad con vuestra Santa Madre hacia una dimensión completamente nueva de ser. Y nunca os olvidéis de cantar, de reír, de danzar y de jugar por el camino.
Estad en paz por ende, queridos y santos amigos. 

La paz sea entonces con vosotros.
Amén.


28 Añadimos esta nota gracias a una observación de una persona que ha revisado el texto en el año 2017 y que nos comenta que el 15 de abril es la fecha donde se cumple el plazo para presentar la declaración federal de impuestos en EEUU.